
First of all, greetings to all the viewers and curious persons and readers of this peculiar magazine.
Decidí comenzar esta primera entrega con un inglés masticado por simple cortesía y agradecimient, no sólo hacia el editor que ha tenido a bien invitarme a participar en este espacio, sino de modo especial hacia los que serán los potenciales lectores de estos textos o posts (para emplear la jerga bloguera). El agradecimiento también se extiende por el hecho de la apertura del editor, Bob Grant, al aceptar la propuesta de incluir un autor como un servidor que publique en español. ¿La finalidad? Atender mediante este medio a un público más amplio, internacional e intercultural.
No es la primera vez que escribo un artículo intitulado “A modo de presentación”, ni creo que vaya a ser la última. ¿Qué pretenderé con las palabras vertidas aquí? Primero que nada intentaré atraer la atención de los lectores bilingües sobre un fenómeno comunicativo interesante que cada vez cobra mayor relevancia en la Internet: la competencia lingüística como reflejo del intercambio cultural.
Siendo este medio de origen anglosajón, no deja de ser azas interesante que el español cada día va cobrando mayor fuerza entre las formas expresivas ancladas en la web.
El español, complejo, variado y rico, es un idioma sumamente flexible, siempre dispuesto en su ejercicio cotidiano y más que otros idiomas a nutrirse de conceptos, vocablos, pronunciaciones, sonidos prestados de los usos y abusos propios y ajenos. Eso entre otras muchas cosas es lo que hace un soporte robusto; si no el más, uno de los más robustos del mundo. Pero no podemos olvidar que el inglés, más pragmático y escueto en sus construcciones semánticas, también es un idioma muy flexible desde antaño, y prueba de ello es que mientras en el español algunas desinencias, raíces y derivaciones etimológicas se han perdido aparentemente, en el inglés se conservan casi intactas. Aquí mismo han podido atestiguar el empleo de palabras propias del inglés.
¿Cuál será entonces concretamente la propuesta que podrás encontrar en mis entregas, amable lector? Una capaz, espero, de atraer tu atención. El examen, tan exahustivo como sea posible y con ayuda tuya, de las tensiones y distensiones entre el inglés y el español mediante la Internet. No con el afán de confrontar dos culturas, sino con la intención de destacar y enfatizar las aportaciones mutuas; y esto no sólo en el aspecto lingüístico e idiomático.
Mi interés particular es sentar el precedente para que los lectores anglosajones se acerquen más a la cultura latina, la comprendan cabalmente y, por otra parte y viceversa, que los lectores hispanohablantes reconozcan el potencial de sus culturas. Lo menciono en plural porque la civilización latina (parafraseando a Huntington) es no nada más diversa sino en extremo dinámica. Así, en vez de insuflar ánimos xenofóbicos, pienso que acercándonos mediante la palabra podremos hallar las coincidencias que simplemente nos hacen seres humanos, más allá del color de la tez, de las costumbres, de los sistemas políticos, económicos, ideológicos y un largo etcétera.
En México, mi tierra, existe un adjetivo que se usa con ánimo despectivo y que describe a las personas que rinden pleitesía al extranjero en desmedro de la propia idiosincracia. Este término es “malinchista” en recordatorio de la labor considerada por algunos como nociva que jugó Malintzin (en lengua nahua) o Malinche (castellanizado), la mujer totonaca que sirvió al conquistador Hernán Cortés de intérprete con los restantes pueblos aborígenes de Mesoamérica. Desafortunadamente el lado emotivo muchas veces pesa más que el intelectual y quienes emplean semejante término para descalificar a determinadas personas pasan desapercibido que Malintzin también fue el gran amor de la vida de Cortés, a quien le dio un hijo que luego, durante el período colonial jugó un papel importante hacia la era de los virreinatos.

Un apretón de manos
Así, saludos a todos quienes han llegado pacientemente a esta línea, a este párrafo y, seguro de sus comentarios, críticas, sugerencias temáticas, dudas e inquietudes, me pongo desde hoy también a sus órdenes desde este espacio aparte de los que conforman mi propia revista sui generis (Indicios Magazín-e). Siempre prometo escribir con suficiente frecuencia y puntualidad, pero al hacerle un poco al pulpo como constatarán quienes visiten mis sitios y blogs, a veces fallo; ni modo, soy humano y falible. No obstante, tengan por seguro que una vez adquirido un compromiso lo atiendo con cuidado y esmero, como quien atiende su tienda o su amor.
Finalmente y para no caer en la sugerente idea del nombre de esta revista intitulada en español Hablar sin interrupción, porque tarde o temprano se hace obligado el punto final, la pausa para la transición, me despido con un deseo en la mano: que los retratos y perfiles que puedan trazarse por aquí sean de su completo agrado.
Extiendo mi mano amiga y… ¡comenzamos!


[...] Recientemente recibimos la invitación atenta de Bob Grant, editor de la revista en línea Speak Without Interuption (SWI) para colaborar en dicho medio. De inmediato aceptamos por considerar una oportunidad única de [...]